Teñirse de blanco en cámara lenta
Hace unas semanas, caí en cuenta respecto a unas cuantas canas que me están creciendo. No fueron las primeras, pero hasta entonces, solo eran hebras aisladas, en cambio esta vez se trata de varios cabellos a poca distancia entre sí. No voy a mentir diciendo que sentí el peso de los años, ni que repasé mis treinta y cuatro años en ese momento, aunque en verdad, sí lo hice. Y sé que mentí cuando dije que no mentía, sin embargo, creo que es algo que todos hacemos de vez en cuando. Mentirnos a nosotros mismos, digo. Y ese solo fue el principio de la introspección. Luego pensé en cómo ha ido cambiando mi cara, la elasticidad de mi piel, que en la adolescencia me hacía sentir como Lufy de One Piece, aunque no había visto el animé. Después fueron mis rodillas, que, si bien no siento que estén fallando, sí se resienten más al impacto, incluso en la bicicleta. Todo este tren de pensamiento sí me hizo revisar algunos aspectos de mi vida, mas, no en forma de película ni de maner...