Teñirse de blanco en cámara lenta

 

Hace unas semanas, caí en cuenta respecto a unas cuantas canas que me están creciendo. No fueron las primeras, pero hasta entonces, solo eran hebras aisladas, en cambio esta vez se trata de varios cabellos a poca distancia entre sí.

No voy a mentir diciendo que sentí el peso de los años, ni que repasé mis treinta y cuatro años en ese momento, aunque en verdad, sí lo hice. Y sé que mentí cuando dije que no mentía, sin embargo, creo que es algo que todos hacemos de vez en cuando.

Mentirnos a nosotros mismos, digo.

Y ese solo fue el principio de la introspección.

Luego pensé en cómo ha ido cambiando mi cara, la elasticidad de mi piel, que en la adolescencia me hacía sentir como Lufy de One Piece, aunque no había visto el animé. Después fueron mis rodillas, que, si bien no siento que estén fallando, sí se resienten más al impacto, incluso en la bicicleta.

Todo este tren de pensamiento sí me hizo revisar algunos aspectos de mi vida, mas, no en forma de película ni de manera ordenada; más bien como un collage con todos los temas que me importan.

Cuánto he escrito, lo grande que está mi hijo, las amistades que han ido quedando en el camino y las que siguen a mi lado. E incluso, antes de encontrar estas benditas canas, también me he descubierto pensando en mi papá, en su papá, y en cómo habrán vivido sus treintas respectivamente.

Así, sin darme cuenta, caí en notar el tejido que forma la vida y el tiempo, las capas que se superponen, y en cómo no he actualizado mi blog de micro ensayos de no ficción en casi un año, por estas mismas fechas…

Tal vez, esta pequeña pieza sea un nuevo comienzo, porque siento que en el último tiempo me han inundado distintos pensamientos que no se van de mi mente, más allá de las historias y las frases que se me ocurren siempre.

Hasta me sorprendo pensando que tal vez, sería bueno sumar todas estas entradas al universo de Fricciones, la serie antología que comencé a editar hace unos meses.

Todo lo que sé, ahora que mi pelo empezó a teñirse de blanco en cámara lenta, es que por más que pasen los días, los meses y los años, escribir es una de las pocas cosas en el mundo que me hacen sentir cómodo.

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